A medida que se acerca la "temporada de la fiebre del barro y las escaldaduras por lluvia", es hora de extremar los cuidados de nuestros caballos. Ambas afecciones se producen debido a la humedad persistente en la piel, que provoca infecciones bacterianas, a menudo acompañadas de infecciones fúngicas. La bacteria responsable de estos problemas, Dermatophilus congolensis, y ciertos hongos, están presentes de forma natural en la piel de su caballo durante todo el año. Sin embargo, en caso de exposición prolongada a la humedad o de pequeñas lesiones cutáneas, estos organismos se multiplican rápidamente, provocando irritaciones, costras e infecciones.
Aunque los tratamientos tradicionales suelen incluir antibióticos, un enfoque más completo consiste en utilizar una crema barrera que cambie el entorno de la piel, haciéndolo menos hospitalario para que prosperen las bacterias y los hongos. Una crema de barrera eficaz reblandece las costras, facilitando su eliminación y haciéndola menos dolorosa.
Aunque evitar por completo la fiebre del barro y la escaldadura por lluvia en el **húmedo invierno del norte de Europa** es difícil, la aplicación regular de crema barrera puede evitar que la piel se vuelva excesivamente blanda y vulnerable. Esta medida proactiva también ayuda a crear una barrera, impidiendo el crecimiento de los organismos nocivos que causan estas infecciones.
Con unos cuidados constantes y estrategias de prevención, puede mantener a su caballo más cómodo y menos propenso a estas afecciones cutáneas estacionales comunes.


